El antro (I)

Y aquel antro de proterva muerte estaba abierto, como cada noche, abierto al jadeo más perro del hombre. Su rojo neón jugaba con la bruma, incitándola a acercarse, retándola a una partida de sexo; y la bruma, obediente… acudía.
Pero a la joven que llegaba empapada no le interesaba el rojo, ni los juegos. Buscaba huir, dejar atrás un pasado que nosotros desconocemos, y había llegado a aquel extremo en el que se retracta todo aquello que antes se señalaba con el dedo ¿Vender su cuerpo? ¿Cómo puede? Qué desfachatez, yo nunca sería capaz de una cosa así.
¿Sabéis qué? Ella decía lo mismo.
Abrió la puerta. Cuando ésta se cerró, dejó fuera el incesante sonido de la lluvia y el último vestigio de dignidad que le quedaba.
Debajo de la lluvia surgen tantas historias...
ResponderEliminarY todas tan diferentes. ( :
Quizás hizo un propósito de enmienda para hacer de su equipaje, un bulto innecesario...quizás se sintió bruma y no pudo más que obedecer...quizás simplemente la dignidad quiso hacer compañía a las gotas de lluvía en su último hálito de vida...
ResponderEliminarMe parecen una pasada tus letras. Es un arte que dominas y vas puliendo poco a poco.
Mi grumete: iza velas, vista al frente...y nunca, bajo ningún concepto, desistas de tus sueños ni metas.
Por cierto, ¿tú en el infierno Dantesco?...y yo heterosexual xD
Recuerda "quién soy" en esa magnífica obra de Dante, y grábate en el frontispicio de tu corazón, que el capitán sabe que llegarás donde te propongas (y que siempre andará cerca para darte las coordenadas si pierdes el rumbo).
Besos, mil.
Me has puesto la piel de gallina, en serio, además la música que acompaña tu texto hace que te mezcas en la historia poquito a poco, te arrulla hasta el punto en el que si cierras los ojos y prestas atención sientes el fulgor del neón rojo en tus ojos y la lluvia empapando tus sentidos.
ResponderEliminarAh, y gracias por el comentario, que soy personal de moral baja crónica :)
Hermosas palabras, y cruel, pero hermosísima historia. Quizás sea porque la belleza últimamente recae sobre las historias crueles. O por la crueldad de la belleza, no estoy segura.
ResponderEliminarSólo estoy segura de que me he enamorado de tus palabras.
Qué malo, la lluvia se llevó su dignidad.
ResponderEliminarMuás!
esperemos a noviembre a ver si ella sigue diciendo lo mismo...
ResponderEliminarTus palabras demuestran madurez a tu corta edad, recuerdo y ganas de continuar...
ResponderEliminarbesotes de esta peke.
pd. te espero por mi rincon con tu taza de cafe siempre que quieras...
Si me siento abandonado no es porque no se me lea ... Solamente me siento abandonado cuando no puedo leer mas a menudo las maravillas que escribes. Siento que no tengas mas tiempo para deleitarnos con relatos como estos pero no dudes que cada vez que escribes ,un pedazo de alma, es leído con ilusión y con la pequeña sensación de querer más. Tus relatos desprenden humanidad.
ResponderEliminarUn saludo
Siempre seguidor
D.Brun
Me encanta el 1º párrafo. Y todos los de después, pero el 1º párrafo sobretodo.
ResponderEliminar:)
Que no tarde la 2º parte!!!
Hola qué tal? estuve viendo algunas cosas en tu blog. Trabajo con posicionamiendo web y tengo una propuesta de publicidad : 50 euros cada mes por incertar pequeños links de nuestros anunciantes. Son 50 euros mensuales para cada blog que se registre con nosotros.
ResponderEliminarSaludos -comunicate-
Ah, la lluvia.
ResponderEliminarPrecioso texto. Espero algún día que entregues tu talento por fascículos o algo para contentar a tus (cada vez más) lectores.
ResponderEliminarPor cierto, una buena tarde, me alegro que al final hayas podido venir. Un besete, y ya sabes qué peli tienes que ver :)
Me han cautivado el caligrama de la cabecera, el anterior texto, y la apertura de este relato. ¡Sigue así, y mis felicitaciones!
ResponderEliminarSaludos subterráneos.
Qué vida triste la de esta mujer... hasta la dignidad ha perdido...
ResponderEliminarUn saludo, Neeze
Me alegro de que te gustase el relato. Tu blog está muy bien.
ResponderEliminar:)
La dignidad no se pierde vendiendo el cuerpo, si no el espíritu.
ResponderEliminarmiau
de
bollo
de
crema