Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

miércoles, 20 de julio de 2011

Ich liebe dich

Yo se de una ciudad
donde
los atardeceres
ocurren entre edificios
colosales
y los cuervos
dormitan en los callejones;
donde los metros
aúllan con voz de hombres
y se extienden
por los barrios
en venas
de una anatomía perfecta.










Yo sé de laberintos
que esconden
exilios inminentes
y piedras que hablan
de historias increíbles
que no aparecen
en los libros
ni en ninguna
de mis palabras.