Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

domingo, 18 de octubre de 2009

¡Brazos abajo, esto es un materialismo! (II)

SEGUNDO ACTO

(Del otro lado de la calle aparecen los faros de un coche policía. Linda y los tres ancianos se vuelven a mirarlo, expectantes)

JUACHO TACORTTA.— Hombre, ya iba siendo hora de un poquito de autoridad.

(El vehículo se detiene frente a ellos y de él baja un policía, ya bien entrado en la cuarentena, de pelo cano y ojos muy separados)

AGENTE.— A ver, ¿qué pasa aquí?
LINDA.— Unos desgraciados me han robado el bolso.
EVERARDO.— Y el brazo.
SEBERINO.— Esta juventud…
AGENTE.— (dirigiéndose a Linda) ¿Ha visto cómo eran los ladrones?
LINDA.— Por supuesto. Unos cabrones.
SEBERINO.— Jóvenes.

(Los tres viejos irrumpen en carcajadas)

LINDA.— ¡No tiene gracia!
AGENTE.— A ver, señores, por favor. Guarden silencio. Está hablando la señorita (suspirando) ¿Vio usted cómo eran los ladrones físicamente?
LINDA.— (irónica) ¡Claro! Pude vislumbrar sus caras por una décima de segundo con los superpoderes de estos ojitos (señalándose ambos ojos)
AGENTE.— ¿Es eso sarcasmo?

(los viejos ríen)

LINDA.— (Arrogante) ¿Se toma usted todas las drogas que requisa, señor agente?

(Los viejos empiezan a ahogarse de la risa. Al agente se le ha marcado una vena en la sien derecha, a todas luces es un signo de rabia.)

LINDA.— Llevaban casco.
AGENTE.— ¿Casco?
LINDA.— Sí, esos cacharros que te pones en la cabeza para ir en moto.
AGENTE.— Sé lo que es un casco, gracias. Así que iban en moto…. ¿pudiste ver la matrícula?
LINDA.— A la velocidad del rayo, oiga. Además con la maravillosa memoria que tengo…
AGENTE.— ¿Es eso ironía otra vez? Señorita tendré que pedirle que deje de hacer eso.

(Los viejos se tronchan. El agente está cada vez más cabreado)

AGENTE.— ¿Y eso? (señalando el brazo que Linda sostiene en la mano)
LINDA.— Mi brazo.
JUACHO TACORTTA.— Se lo han arrancado del tirón.
EVERARDO.— Los muy bestias.
SEBERINO.— Esta juventud…
LINDA.— ¡Callaos de una jodida vez! Lleváis toda la noche igual, maldita sea. Que si me han arrancado el brazo, que si me han robado el bolso, que si soy una maleducada, que si Dios que lo fundó. Yo solo quería correrme una juerga esta noche. Salir a emborracharme, de bar en bar, de esquina en esquina. Acabar apestando a alcohol, a tabaco y a colonia de hombre. O de mujer, qué más da. (Agita su brazo arrancado en el aire, furiosa) ¡Yo solo quería ser la reina! ¡Y ahora estoy en una puñetera calle sin nombre, con tres viejos imbéciles y un criado de la pasma, sin bolso, sin móvil, sin carné, sin llaves y sin nada! (gritando) ¡Joder!
AGENTE.— Señorita tendré que pedirle que se calme.
LINDA.— ¡No me da la gana!
JUACHO TACORTTA.— Cuidado que revienta.
SEBERINO.— ¿Pensabas hacer todo eso, criatura?
AGENTE.— ¿Eres mayor de edad?

(Se hace el silencio. Linda cierra los ojos)

LINDA.— Sí…
AGENTE.— Enséñeme su carné de identidad, por favor.
LINDA.— ¡Iba en el jodido bolso!
JUACHO TACORTTA.— Aquí se arma…
AGENTE.— Lo siento señorita, pero se tendrá que venir conmigo.
LINDA.— Ni hablar.
SEBERINO.— Uy, uy uy…

(Linda sale corriendo, pero con los tacones de las botas no llega muy lejos. Le tira el brazo arrancado al policía cuando éste la alcanza)

AGENTE.— Eso es agresión a la autoridad (Saca las esposas pero no sabe cómo inmovilizar el único brazo de la joven. Al final opta por poner un aro en la muñeca y llevar el otro en la mano como si de un perro se tratara)
LINDA.— ¡Suéltame, sucio mono!
AGENTE.— (Arrastrando a Linda) Tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra.

(Se alejan los dos, el agente cabreado, la joven gritando. Aún cuando se cierra la puerta del coche se pueden escuchar los improperios de ella. Desaparecen al final de la calle, como los ladrones)

JUACHO TACORTTA.— Ahí va la reina de la noche.
EVERARDO.— Sin brazo
SEBERINO.— Sin bolso.
JUACHO TACORTTA.— Sin noche.
JUACHO TACORTTA, EVERARDO Y SEBERINO.— (Al unísono) Esta juventud…

(se cierra el telón)


FIN

16 comentarios:

Navideño dijo...

Es innegable la comicidad de esta obra, sin negar de que hay algo más profundo. Cuando consigas que se haga en el teatro circo avisa, que te compro un par de entradas xP

Daniel HB. dijo...

LINDA.— ¡No me da la gana!
JUACHO TACORTTA.— Cuidado que revienta.
SEBERINO.— ¿Pensabas hacer todo eso, criatura?
AGENTE.— ¿Eres mayor de edad?

(Se hace el silencio. Linda cierra los ojos)

LINDA.— Sí…
AGENTE.— Enséñeme su carné de identidad, por favor.
LINDA.— ¡Iba en el jodido bolso!
JUACHO TACORTTA.— Aquí se arma…
AGENTE.— Lo siento señorita, pero se tendrá que venir conmigo.
LINDA.— Ni hablar.
SEBERINO.— Uy, uy uy…

.......de lujo.....me robaste carcajadas, y te agradesco por eso.....cambiaste el color de mi noche..gracias!!!

Ámbar dijo...

GENIAL, profe, GENIAL, me encantas xDDDDDDDDD

Bea dijo...

He aquí el segundo acto. El que pone la puntilla a la sátira con humor inteligente que más me ha hecho reir desde Aristófanes.
Mezclas reducción, hipérbole, yuxtaposición y mucha parodia con más arte que muchos de renombre.

¿Qué puedo decirte mi grumete?:
cargada de palomitas de colores, espero impaciente tus próximas obras teatrales, dispuesta para devolverte la reverencia justo al fin de la función.
Con un buen café que caliente que temple mis manos con este frío norteño espero deseosa tus próximas entregas prosísticas.
Y leer. "Leer hasta que se me sequen los ojos y se me empape el alma".
Y estar, para mostrarte contrastes que den vida a tus letras y aún desconoces. Y estar, para aprender de los tuyos, que renuevan mis papilas: listas día a día para no dejar nunca de apreciar todo lo que es y posee la gente como tú.

Un besazo enorme y no dejes nunca tu pasión (por nada ni nadie).

Zazish dijo...

Me ha encantado poder leer la continuación de aquel pedazo de teatro que se representó en mi cabeza al leerlo.

Un beso.

Dawn dijo...

Me ha encantado el segundo acto la verdad. Está muy bien.
Estaba impaciente por saber como acababa el asunto,xD

Un besazo

Verónica (peke) dijo...

Coincido con Bea, tu segundo acto magnifico, una cosa, que nadie te Frene, posees muchisimo potencial...

besotes de esta peke.

pd. te dejare siempre que quieras una taza de cafe caliente en mi rincon...

Daniel Brun dijo...

Genial!!!! como siempre.
No había mejor manera de cerrar la historia. Original como pocas
Tienes mi eterna admiración pues esta historia se me ha quedado grabada en imagenes en la cabeza.

Por favor no dejes de escribir.

Oihane dijo...

me encanta :)
x lo q me hago tu seguidora vale?
un beso.

Fidel dijo...

Verdaderamente me encanta =)
Es dificil encontrar el humor de forma tan natural!
Un beso ^^

Ankara dijo...

Oh cielos!
tu comentario me ha dejado patidifusa!Cuánto piropo madre mía :):) Muchas gracias, me alegro de que te guste ^^

segunda parte de este texto y yo sin enterarme! Ceno y lo leo ya mismo :)

bsin

lis.en.silencio dijo...

Los áticos tienes un no sé que que me vuelve loca, igual que tu forma de escribir, sea dicho de una vez :)

Ankara dijo...

uy.

fin del 2º acto o fin-fin?

.Amazonica dijo...

jajaja no puedo parar de reirme. Genial!! te sigo ^^

Federico dijo...

se cierra el telon y aparece zeta cantando zarzuela punk, asi como en este video http://www.youtube.com/watch?v=mWNukcSK060
pero esta vez ojala podamoa verlo entero y en un conciertazo

NIcholas Avedon dijo...

Me he reído de lo lindo. Original y fresco. Y en formato teatral, ahi es nada.