Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

domingo, 8 de mayo de 2016

Ira

Tus manos me muerden con los dientes blanquísimos,
tus ojos altos me miran desde una atalaya,
—¿Qué vas a hacer?
Mi cuello se esparce entre tus dedos y la cama,
ya sin huesos, toda líquida,
no ríes ni amenazas.
—Tú sólo calla.
Y me abres un hueco por dentro
con la saliva tibia y mucha rabia.
Te he dejado sin amor, 
lo he repartido en otras camas.
Ahora me doy cuenta
del hueco que hay en tus costillas.
—¿Te sorprende? 
El inesperado orgasmo
es un mar con gaviotas de fondo 
y una cuchilla (muy metálica).
¿Cómo puedo callar
si entre tus dedos también
 se me esparce
                         la voz?]

5 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No te preocupes por nada.
Calla.
Y siente.

Lo demás es superfluo.

María dijo...


Que bonito leeros a los dos a duo - a XAVI y a ti - una simbiosis mágica, mil gracias !

mailconraul dijo...

Casi siempre es dar la sentida por callada...

mukali dijo...


El silencio no la daría en propiedad a ningunos dedos, a no ser que fuera elegido voluntariamente por mi.
Es mi voz, al fin y al cabo y se merece seguir sonando como suenan otras.
Magnifico poema, Laura. ¡como escribes!

calmA dijo...

Desgarra el poema, la fuerza de tus letras.

Gracias por tu comentario en mi blog, entiendo lo que dices sobre el poema,
es que Cuminngs es mucho Cuminngs.