Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

domingo, 27 de diciembre de 2015

Entropía

El crujir de la corteza abriéndose bajo sus yemas,
otro durazno que brota con la sangre
y viene a ofrecerme dulce ambrosía.
Las preguntas son golpes directos a la cabeza
el eco chirría contra la puerta.
Eso es la entropía dirigiéndose lenta
hacia ninguna parte.
¿Es esto el resultado de una vida?
¿O es esta la vida como resultado?
La conciencia escurriéndose entre jirones de nubes
y dejando manchas de azufre en la tierra.
Es la saliva la que oxida las palabras en mi lengua
antes de que lleguen a tocar mi mente;
por eso me llegan confusas y limítrofes
y no se oyen

ni se fían.

2 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Hacia ninguna parte vamos todos.
Con la cabeza hipócrita y la mirada altiva.
Pasto de gusanos y combustible de carne y hueso.

P MPilaR dijo...


a la vida le falta todo.
menos restos