Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

miércoles, 9 de diciembre de 2015

El miedo de los rinocerontes azules



La noche oscurece por igual la cabeza de los rinocerontes
que se vuelven miedo y gritan con la lengua encharcada de azul.
El pájaro que se posa en su lomo es demasiado amarillo,
y ya no es pájaro sino que se torna alimaña venenosa y violeta
como las medusas, y se alimenta de ellos con la eterna parsimonia
de los mosquitos. No pesa nada, pero es una carga pesada
para aquellos que tienen miedo y son demasiado azules.
Los rinocerontes embisten el uno contra el otro
intentando matar al pájaro, pero éste vuela
mientras amanece y los rinocerontes mueren
desangrados cada uno por las heridas del otro.

1 comentario:

Laeddis dijo...

Es precioso, de verdad, escribes muy bonito.