Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

miércoles, 26 de abril de 2017

Locura

Obra de Joël Kurgouale


¡Cabalga, Sancho! ¡Acabemos con el paro y la corrupción!
¡Está fuera de sí, doctor, vamos a necesitar más diazepam!

2 comentarios:

Poetílica dijo...

Y como el verso alcance alto grado de ansiedad que no nos sorprenda la pauta médica de Lorazepam y Trankimacín... microrrelato de alto voltaje... me gusta! Saludos.

Óscar Sejas dijo...

Pues como no le prenda fuego al país...no sé yo...

No hay suficientes farmacias para calmarnos.