Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

domingo, 29 de enero de 2017

Cinco años



Hace cinco años que te fuiste

y me dejaste con las entrañas fuera

y febrero a las puertas

que si sólo será un momento             

                                   decías]

que si no duele

que si Dios lo ha querido así.

Y yo con la nostalgia de ser tu hija,

con el hierro en la garganta

durante cinco años,

que no es un momento

que duele

que nadie lo quería así

que le den a Dios

que le den...

                        adiós]

No sé resignarme con sus designios

decir qué joven era o no somos nada

Yo soy esta cría

que le reprocha a los muertos

que desconfía de los vivos

desde que salió de un hospital

más herida
sin curar
sin ti.

6 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No voy a comentar este poema.

Qué decir ante eso...

Nada.

Gerardo Vázquez dijo...

Una vez leí que la certeza de la muerte es lo que convierte la vida en algo verdaderamente importante. Lo que en definitiva, nos humaniza.
Gracias por compartir este poema.

Poetílica dijo...

Hambre de ausencia, malas digestiones, creo que sé de lo que hablas y lo comparto.
Besos.

R. P. García dijo...

Dicen que la perfección no existe, estoy de acuerdo, pero en ocasiones dudo...

Sabios dijo...

Lo leí hace una semana. No sabía qué decir. Como dice Toro Salvaje, ¿qué decir ante esto? NADA. Hoy vuelvo aquí y sigo sin saber qué escribirte. El poema es maravilloso. Tus palabras, right in the feels.

Te mando un abrazo fuerte,
P

miss desastres dijo...

más herida
sin curar
sin ti.

COLOSA