Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

martes, 24 de enero de 2017

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Dolor de cabeza. Dolor de huesos. Dolor de pecho. Dolor de café que no ayuda. Dolor de móvil que suena. Dolor de gente. Dolor de frío. Dolor amarillo. Aguanta.
Quiero ser sola en un silencio indolente.

4 comentarios:

miss desastres dijo...

precioso y doliente

Óscar Sejas dijo...

Tal vez sea el frío, porque a mí también se me acumulan los dolores estos días y sólo me apetece estar en silencio al filo de mi mismo.





TORO SALVAJE dijo...

7 días.
Luego otra vez tú.

DosBichos dijo...

¡Vivir es sufrir!

Un abrazo,
P.