Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

domingo, 26 de junio de 2016

Decisiones

Hoy decidiremos el futuro de la nación 
en las mismas aulas en las que aprendimos 
qué era una nación y qué significaba el futuro.

4 comentarios:

mailconraul dijo...

Siento desilusionarte... Nunca decidimos nada, en las jaulas (aulas) en las que nos enseñaron que no contamos para el futuro. Es el símil de la tarta en la que unos soplan las velas y otros se reparten el pastel (el pastel nunca se comparte con los "soplavelas" y los "lamemocos" que ¿deciden?).

¡sm dijo...

Echo de menos tus palabras. Llenaban una buena cantidad de noches insomnes. Ojalá vuelvas

Alejandra Álamo dijo...

tal y como es
encantada de leerte

María Perlada dijo...

Hay decisiones que hay que tomar por mucho que nos cueste.

Un beso.