Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

sábado, 12 de marzo de 2016

Como alma que lleva el diablo


Hay una mujer corriendo lejos
como alma que lleva el diablo.
Solo que ella es el diablo
y el alma que se lleva, mía.

2 comentarios:

Mily Murillo dijo...

Si pudieras "echar un ojo" querida amiga, no resulte que fue dos por uno para el diablo, mientras tanto me quedo en tu blog, es un gusto leerte.

Saludos y abrazos.

mailconraul dijo...

La Bestia siempre desea la posesión del Ángel.