Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

sábado, 23 de enero de 2016

Café


El gris se vistió de café que se vistió de tu piel el día que te desnudé. Eras la poderosa Afrodita africana que emanaba elucubraciones de ostras, perlas y costillas blancas. Desde el balcón de tu clavícula me precipitaba al vacío, siempre abajo, ¡qué rizado! Tú agarrabas mi pelo y suplicabas abajo, más abajo, ¡tan abajo! Una vez llegamos nos dimos cuenta de que el infierno era caliente y el aire viciado, muy viciado ¡tan viciado! Suspirabas marrón como la tierra recién llovida. Tu sudor era brillante y transparente, parecía que tenías peces suicidándose en tu espalda; mi saliva era mate e inmanente, así como los predicadores tienen hormigas en la lengua. Agua, más agua, ¡tanta agua! Yo no sabía que los orgasmos tuvieran esos labios tan gruesos, ni esos gemidos tan de esclava mía. Qué tan llena de seísmos y síes, mulata, qué tan llena de temblar bajo mi peso, cómo se abrían grietas en tu piel de barro y subía a cantar la hierba. Amarte a ti significaba amar al sexo más que al café, más que a la tierra, más que a la propia patria.

10 comentarios:

Sandra Garrido dijo...

las clavículas, balcones, ventanas, triángulos de los que uno no puede salir sin antes ahogarse en ellos. Las clavículas y sus lagunas.

mukali dijo...

guauuuuu... impresionante.
me dejas sin palabras.
Erotismo puro bailando a los verbos.

TORO SALVAJE dijo...

Si tiene algún día libre la mulata dile que me llame.

Graciasssssssssssss

P MPilaR dijo...

*tres peces,
tres,
no conocieron
suicidio*

Gerardo Vázquez dijo...

Con esta parte "qué tan llena de seísmos y síes, mulata, qué tan llena de temblar bajo mi peso, cómo se abrían grietas en tu piel de barro y subía a cantar la hierba" a mí, si que me has hecho temblar. Fantástico.

Luna Méndez dijo...

Ay, Neeze.

Ojala yo tuviese la narrativa que tú tienes. Que escribes un párrafo y llenas una habitación entera con él. Como si fuese un gas, expandiendose hasta la esquina más remota. Igualita que un gas, sólo que aquí no es helio lo que se expande. Son palabras, imágenes y pensamientos.

Lucía V. dijo...

Esos seísmos de los que hablas también han sabido llegar hasta mí mientras leía.
Chapó.

http://bailandoenlacornisadelpiso23.blogspot.com.es/?m=1

Lucía V. dijo...

Esos seísmos de los que hablas también han sabido llegar hasta mí mientras leía.
Chapó.

http://bailandoenlacornisadelpiso23.blogspot.com.es/?m=1

Marta Bargalló dijo...

I- M-p-R-E-S-I-O-N-AN-T-E que bonito.

Sigue así llegarás muy lejos,
me gustaría que te pasaras por mi blog yo también escribo

Un beso.
Con amor.


algoopasaconmarta.blogspot.com

Irene, dijo...

Tan impactante como lleno de belleza. No sé qué le haces a las palabras, en tus manos parecen algo totalmente diferente.