Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

sábado, 5 de junio de 2010

Esta noche




Esta noche ni la cama fría, ni las sábanas plegadas, ni la almohada húmeda son mías. Llevo semanas arrastrando tras de mí un cansancio seco y caliente que me ahoga los huesos y no me deja dormir, y me escuecen los ojos, y me tiemblan las piernas y oigo voces que gritan mi nombre y veo un millar de imágenes que atraviesan mis párpados aunque estén cerrados. Son insinuaciones de mis fantasmas, de mis temores que son arena y cal y saben a yeso, como el viejo vestigio de las horas repiqueteando por toda la habitación. Necesito romper ese reloj. Me levanto. Silencio.
Me visto con cuatro trapos que apenas siento caer contra mi piel y me pregunto si no sería mejor salir a la calle desnuda, si vendría siendo lo mismo. Mi perro abre un ojo y levanta una oreja, sabe que voy a salir y me sigue, como un compañero fiel que sustituye a las sombras de los cuerpos por saliva.
La noche me recibe con un abrazo fresco y un beso travieso. Me acaricia los brazos y la cara y decide arrastrarme por calles que están miserablemente vacías y oscuras, con cuatro farolas mal pintadas que no alumbran nada y un montón de árboles que van cantando mientras los pájaros duermen entre sus hojas de esparto. Hombres me miran al pasar, veo sus siluetas recortarse contra las paredes muertas. Me gritan, me echan palabras envenenadas y pegajosas que me repugnan, pero sus lenguas banales se desvanecen en mi cerebro al llegar, como la nieve al caer sobre la lluvia. Algunos me siguen durante varias lágrimas saladas, me atemorizan y me ponen a prueba un rato hasta que el humo de alquitrán y nicotina los acaba borrando de mi vista. Entonces me pregunto si al final no habré salido desnuda.
Cuatro cuarenta y ocho de la noche. Veo a mi musa, patética y hermosa a la vez, tirada en una esquina como una rosa hundida en el fango: ahí no pinta nada. La llamo, me mira con ojos vidriosos y me sonríe con dientes de disculpa, encogiendo los hombros. Le tiendo una mano para ayudarle a levantarse y ella me coge de la cintura y me planta un beso en los labios, que sabe a noche, que sabe a alabastro, que sabe a musa. Reímos las dos cuando me muestra una botella de contenido verde.
Y no sé encontrarme, no sé sentirme, no sé distinguirme del resto de luces de la ciudad; cuando vuelvo a mi cama sigue sin ser mía, yo sigo sin ser yo y sigo estando cansada y me siguen escociendo los ojos y temblando las piernas y sigo oyendo voces que gritan mi nombre. Pero escribo, lo transformo todo en palabras mientras el amanecer se cuela lentamente entre las cortinas, mi perro se tumba, mi musa ronca en el sofá, yo me quedo desnuda entre las sábanas y de mí salen mis miedos que, después de nada, solo son eso: palabras.

13 comentarios:

Luna Méndez dijo...

te diré que es más que probable que ese no-sé-qué que yo tengo lo tengas tú también para mí. Porque a mí me fascina sobremanera tu forma de escribir y, como ya te dije, las palabras que eliges para cada momento. Y eso te hace tan irremplazable como yo :)

Por favor, por favor, no tardes en contar más del antro!

gato dijo...

Se me ofrece cada nuevo relato, o poema, tan terso, bello y desnudo como cada nueva espalda. Y mis ojos van de una a otra, con lami imaginacíon colgada de cada línea de texto o de cada instante de luz y sombra.
Está claro que me gusta ¿no?
Un besso.

Clementine dijo...

Acabo de imaginarte vagando por las calles, mientras descansa la noche ..
de verdad, menura manera de escribir. Genial.
Un beso

mrs.Ontherocks dijo...

Ohohó, ojalá mi musa me trajese botellas de absenta, pero por ahora sólo me trae teteras de té verde. No me quejo, de todos modos :)

Precioso el texto. Como siempre, te superas.

Un besazo, clone mía :3

PD: Puede que cuando empiece el verano recibas alguna que otra sorpresilla :P puede, eh? XD

Closing dijo...

Cada vez que leo algo tuyo me enamoro mas.Ay Nad, pervertidilla, es que como puedes escribir taan bien?
Es increíble como te expresas :)

Goodbye Clarice dijo...

Esta noche (más bien la anterior), yo era este fragmento.

Te superas, terrible mujer, con esa preciosa constelación de palabras tuyas. Y quién no se puede alegrar de tu melancolía crónica si es ella la que te hace escribir estas líneas.


xxx
Clarice

lara dijo...

Tal vez ha sido un sueño...

Carla dijo...

increiblemente perfecto

un besito.

pd: por un momento solo he estado metida en este texto. gracias:)

Nicir dijo...

ME HA ENCANTADO . . . ^^

besos desde PARIS!

Detective Azul dijo...

Cuatrocincuentaydos Un gato insomne observa a la Bohemia volver a casa. Se relame la nariz y luego empieza su ritual de limpieza. Pronto amanecerá.


Musas, hada verde, azúcar flambeada, noches sin dormir, cuentos en la madrugada, estrellas retorciéndose en una vorágine de constelaciones, el sempriterno deseo de escapar y desaparecer en la arena, y un chico que baja de una estrella fugaz a conocer el mundo.

Porque cuando leo tu texto, con la vivencia de una semana anterior a esta, pienso en la noche alter-ego en la que nos introdujimos no hace mucho.

Podría decir más cosas del texto, pero todo eso ya lo dicen los demás. Yo prefiero escribirte las imágenes que me transmitió, porque en las palabras podrás leer lo que realmente quiero decir.

Verónica (peke) dijo...

Nunca permitas que nadie corte tus alas, tus sueños y tu forma de escribir, es donde radica tu verdadera esencia.

besotes de esta peke.

pd. te espero por mi rincon con tu taza de cafe, siempre que quieras...

Djuna dijo...

me sumergiste completamente en el texto. qué laberinto tan maravilloso me has hecho atravesar, gracias.

Pescador de ballenas dijo...

Las musas nos hacen pagar precios muy caros por lo poco que nos pueden dar desde su naturaleza etérea.
Convertir los miedos en palabras es una terapia altamente recomendada.
Un canto de ballena.