Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

miércoles, 12 de mayo de 2010

La niña de la azotea se presenta


(Dos sujetos de dudosa procedencia dialogan mientras se columpian en medio de un prado casi vacío que desaparece en la nada)

SUJETO 1.— ¿Sabes qué?
SUJETO 2.— Qué.
SUJETO 1. Ayer conocí a una niña de lo más peculiar.
SUJETO 2.— ¿Sí?
SUJETO 1.— Sí. Vive en la azotea de un edificio recientemente antiguo, con el suelo hecho de un cristal lo bastante duro como para que no se rompa pero lo suficientemente ligero como para que flote en el aire.
SUJETO 2.— ¿En serio?
SUJETO 1.— En serio. Ese lugar no es igual a nada que hayas podido ver antes. Allí el cielo tiene dos formas.
SUJETO 2.— ¿Dos?
SUJETO 1.— Sí. En una mitad es de día siempre, pero el sol es de fuego tenue porque a la niña no le gusta cegarse cada vez que lo mira; y en la otra mitad se pasea la noche, con estrellas pequeñitas y rechonchas pegadas como mocos en la bóveda celeste, y en medio, una luna brilla dulcemente para no despertar a nadie con todas sus fases al mismo tiempo.
SUJETO 2.— ¿Una luna con todas sus fases al mismo tiempo?
SUJETO 1.— Te lo juro, todas las caras al mismo tiempo…claro, que es una forma de hablar, porque allí no existe el tiempo.
SUJETO 2.— ¿No?
SUJETO 1.— No. Para la niña es absurdo así que lo eliminó. ¿Verdad, niña?
NIÑA.— Verdad.
SUJETO 2.— Increíble.
SUJETO 1.— ¿Verdad que sí? Tampoco come nada, ni duerme, no lo necesita; me dijo que renunció a todas sus necesidades corporales y materiales pero no renegó de su cuerpo para poder seguir sintiendo.
SUJETO 2.— ¿No es un ente etéreo como nosotros?
SUJETO 1.— Para nada, es de carne y hueso. Renegó de todas esas cosas porque dice que son rutinarias, y ella odia las rutinas. Pero puede comer si quiere por el puro placer de saborear un helado, por ejemplo, o dormir por el mero placer de soñar. Vaya, que todos son placeres en su azotea.
SUJETO 2.— ¿Y no se aburre de estar sola ahí arriba?
SUJETO 1.— ¡Qué va, si no está sola! Me contó que con ella viven dos personas. En la zona del día hay un niño que siempre está allí jugando, al parecer adora a la niña y siempre juega con ella.
SUJETO 2.— ¿Y la otra persona?
SUJETO 1.— Vive en la zona de la noche. Es un hombre al que le gusta mucho beber y contar historias. La niña me dijo que es tremendamente enigmático.
SUJETO 2.— ¿Y no juega con ella?
SUJETO 1.— Sí… pero ellos juegan de otra manera, como lo haría la noche. Pero calla, que no te he dicho lo más increíble. ¿Sabías que en esa azotea puede haber de todo?
SUJETO 2.— ¡No jodas!
SUJETO 1.— Lo que oyes. Al parecer la criatura tiene una imaginación desmedida y todo lo que pasa por su cabeza se materializa al instante. Eso sí, cosa extraña: todo lo que crea es pero no es.
SUJETO 2.— ¿Cómo es eso?
SUJETO 1.— Siendo. Todo su mundo tiene sentido y referencia pero carece de nombre.
SUJETO 2.— ¿No le pone nombre a nada?
SUJETO 1.— No le da la gana. Dice que vaya una gracia eso de ir por ahí etiquetando cosas y desvelando misterios, que le quita el encanto.
SUJETO 2.— ¿Entonces cómo llama a sus cosas?
SUJETO 1.— Cosas.
SUJETO 2.— Fascinante…
SUJETO 1.— Es imposible salir de allí indiferente. Su azotea es una suerte de mundo utópico en la que todos se creen reales…
SUJETO 2.— Espera.
SUJETO 1.— ¿Qué?
SUJETO 2.— Nosotros somos entes.
SUJETO 1.— Sí.
SUJETO 2.— Estamos materializados no como materia pero sí como entidades pensantes.
SUJETO 1.— Sí.
SUJETO 2.— Y estamos aquí columpiándonos en medio de ningún lugar mientras damos a conocer a esta cría.
SUJETO 1.— Ahá.
SUJETO 2.— Yo me creo real, ¿y tú?
SUJETO 1.— También.
SUJETO 2.— Y no tenemos nombre.
SUJETO 1.— Oh…
SUJETO 2.— Exacto. Podríamos ser una creación suya…
SUJETO 1.— Podríamos serlo.
SUJETO 2.— Qué locura. ¿Pero todo esto que me estás contando es verdad?
SUJETO 1.— Te lo juro. Cuando la conocí vivía en una azotea enorme con cielo bipolar y un montón de cosas sin nombre. Y era una niña… al menos hasta que la llamaron sus padres para cenar.
SUJETO 2.— ¿Qué?
SUJ…
NIÑA.—
¡Maldita sea! (Cabreada deja la pluma sobre el cuaderno y sale corriendo de su habitación) Voooooooooy.

(Vuelta a la realidad. Ya no es una niña)


Nota: He aquí la presentación de la niña de la azotea. Su historia irá apareciendo en pequeñas escenas inconexas entre sí que giran alrededor de un mundo utópico en el que no existe ni el materialismo, ni la rutina, ni los imposibles; creo que todos tenemos un pequeño mundo así dentro de nosotros. Este, sin duda, es el mío: el de una niña que no es niña.
Espero que os guste.

14 comentarios:

·Êl düêndê (¡n)fêl¡z· dijo...

Me gusta ^^
Todos tenemos una parte de niños que crean sueños y realidades que son irreales para el resto... pero lo únicamente real en nuestra mente.
Y si esos sujetos eran creaciones... ¿Por qué no todo podría serlo?
La parte rutinaria también puede formar parte de su utopía.

Quisiera subir a esa azotea de cielos bipolares, oir las historias de los labios de ese hombre, justo en mitad del cielo, tomando un helado de historias desperdigadas por un escritorio de madera oscura.
Soñar dentro de un sueño que no es necesario despertar aún cuando te interrumpen para que vayas a la mesa.

^^
Me gustan mucho las cosas que son sin ser, será porque yo soy sin ser... siendo.

Un beso.
Y no sólo me gusta, ¡quisiera dibujar esa azotea!

Esme dijo...

Valla, un mundo perfecto en el que no hay nada si no lo deseas, solo lo existente se crea cuando lo quieres. Que bella idea de la existencia. Lastima que un mundo como en el que vivimos, es tan dificil que esto se vuelva real.

lara dijo...

Muy interesante... sin ser lo mismo, me trae recuerdos a las pelis de Julio Medem y tiene algo del Principito... Parece interesante esa azotea... Me pregunto si a la niña le gusta?

Goodbye Clarice dijo...

¡Ay!
¡Pensé que me presentarías un teatro del absurdo con filosofancias solipsistas hasta que me cortaste las alas! [suspiro]

El Gato dijo...

Me cae bien el "Sujeto 2", creo que se me parece, o yo me parezco a él, o no nos parecemos aunque a mí me lo parezca... Es un diálogo casi perfecto y la niña es mona, aunque le vea una mitad a contraluz y la otra en sueños, por estar durmiendo.
Me gusta, hasta podría ser Mar, de pequeña... (eso explicaría algunas cosas).
Un besso.

Nicir dijo...

MEGUSTA.MEGUSTA.MEGUSTA!

Srta. Rock and roll dijo...

MEE ENCANTAA!!!

Michelle Rain dijo...

Madre mia.. no encuentro expresiones para definirlo ¿La puta ama? ¿Genia? ¿Best seller? Pero como puedes escribir asi de.. perfecto, utilizando un vocabulario "complicado" pero a la vez entendible y provocando la fascinación aboluta de todo lo que escribes.. Yo de mayor quiero ser como tu hahaha De vedad, desearia escribir asi.

pd: ¿Sabes lo que me pasa con tu blog? Que cuando subes cosas nuevas no me sale, y claro yo me creo que todavia no has escrito anda y cuando vengo me he perdido un monton de cosas. Asi que hare que cada vez que publiques algo me salga en el correro ^^

Un besazo enorme Neeze
(L)

Zazish dijo...

Decir que me gusta no es suficiente. Y además, las niñas que no son niñas son las más niñas de todas.

Mel-a dijo...

Sinceramente, la mayoría de libros que leo, son de teatro, asi que, me has conquistado completamente con esta escena. Me gusta eso de que las cosas no tengan nombres, incluidos los dos sujetos, haciendo eso, aunque parezca una tontería, haces que la gente se identifique, sin tener que buscar un nombre como el tuyo o una edad parecida. Es increible como cambian las cosas, ¿no creés?

P.D.: Me ha gustado mucho ese comentario que me has dejado en mi blog, sinceramente he pasado por esto, sé lo que se siente, y lo que implica ir de psicologo en psicologo y de hospital a hospital. Es un riesgo que siempre he tenido que tomar, pero son cosas de la vida, ¿no?
Gracias, de veras.
Un besino, teatrera.
m.

Akhnu dijo...

genial texto, genial genial, pero sabes lo que siempre te pido, que no quede en el olvido, que aún quiero saber más de el antro, más de Casimiro Comino y mucho más de esta niña. Un beso, sigue así.

P.D: no te olvido, aunque haga mucho que no comento he leído todos tus últimos textos (y los no compuestos por ti pero que tú pones ):)

Emil Diermissen dijo...

me encanta.... un cielo bipolar.... quiero uno asi en mi cuarto.

Luna Méndez dijo...

Cuando me salió ésta actualización la intuí como algo...grande, algo para leer a gusto, sin prisa, con calma. Algo para leer atenta.

y hasta ahora aún no había podido dedicarle el tiempo que se merece.

Me ha matado la intervención final de la niña. Qué ganas tengo de saber más de ella y de su mundo utópico donde sé que yo sería felicííísima!

Adorable Neeze, entre esta nenita y el antro...me tienes enganchada!

Un abrazo, pequeña artista!

Luna Méndez dijo...

*y hasta ahora aún no había podido dedicarle el tiempo que se merecía*

Ya no sé ni hablar