Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

martes, 8 de septiembre de 2009

Feria

Hoy la ciudad se ha vestido de gala y no habrá ciudadano que se atreva a cerrar los ojos en esta noche iluminada de neón. Bienvenido sea este maravilloso cambio de rutina, claro que sí, joder.

Y aquí estoy yo, escribiendo mientras ahí fuera mi calle amanece llena de orina, vómitos y botellas vacías; qué horror, lo he probado todo pero nada me cura la sobriedad.



Bueno, todavía me quedan nueve noches :)

1 comentario:

Ankara dijo...

Así que de fiesta eh?

Disfruta!!