Bufanda





Fue la mala noticia que no caló a la primera
y el recibimiento impermeable
un paraguas de duda y asombro.
¿Qué? Nada. Shhh. Lluvia solo.
Cuando la primera gota llega al párpado
las madres dejan de ser madres
y pasan a ser cabecitas temblorosas entre las manos.
¿Por qué? Shhh. Duerme. Un mal sueño solo,
y te dejan a ti con todo, tú que nunca fuiste madre,
y se despiden con los ojos. Y un último consejo solo:
abrígate bien, hace frío ahí fuera.
Y cogen la bufanda
(es su último acto maternal)
y te la enrollan al cuello bien fuerte
y te dejan un nudo en la garganta
como el que tienen ellas
que dura siempre.
qué dura siempre.




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