Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

martes, 24 de noviembre de 2015

Paranomasia

Ella pasa los días queriendo
seguir los pasos
de pesos pesados como Pessoa.
Y suspirando reposa en la repisa
de la ventana,
con el corazón pausado y el alma pisada.
Pese a sus esfuerzos nunca puso
su nombre en su pasado, y se opuso
al anonimato antes de que el anonimato
la posara en la pesadumbre.
Supuso que supurarían las heridas,
pero pasaron los días sin prisa
y sin pausa,
como de paseo,
dejando tras de sí una sensación
de tristeza que sabía amarga,

como a posos de café.
A veces ella se pasa la vida
escuchando un siseo: pss, pss
¿Oyes eso? suena como si 
el tiempo
le susurrara chistando.

1 comentario:

Paloma N dijo...

''A veces ella se pasa la vida
escuchando un siseo: pss, pss
¿Oyes eso? suena como si
el tiempo
le susurrara chistando.''

Y seguro que pasa la vida ignorando al tiempo chistar.

Precioso, de verdad. Estaba leyendo tu blog, y de repente con esta entrada me has ganado. Un abrazo, aquí me quedo.