Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

jueves, 27 de septiembre de 2012

[Re]nacer




Monté una escabechina cuando nací de madrugada. El médico tironeaba de mí mientras yo me aferraba a las entrañas de mi madre y gritaba que por qué ya, si todavía era de noche, ni las farolas estaban encendidas, que era prematura. “¿Y mi glándula tiroidea? ¡Eh, espere! Todavía no se me ha desarrollado la glándula”. “Ya buscaremos una solución —decía el médico— ¡pero sal de una vez, coño!”. Cinco minutitos más pedía yo. Y él se limitó a tirar con más fuerza de la que yo tendría nunca, y entre gritos y forcejeos llegué al mundo, con tal escándalo que despertamos a todo el hospital, sin educación ninguna por los que necesitaban descansar. Yo estaba enfadada, porque también quería descansar, y miré al médico con odio: “¿Ya está contento?” “Todavía no” contestó él. Sin pedir permiso cortó el único vínculo físico que me unía a mi madre —menos mal que dejó los hoyuelos— y no habiéndose quedado a gusto me pegó tamaña hostia en mi virginal trasero que arranqué a llorar. “¿Y esto, cabronazo?” “Es aprender a llorar, lo necesitarás en un futuro”, acto seguido me dio otra. “¡Eh! ¿Qué he hecho ahora?” “Aprender modales”.
Cuando les pregunté a mis padres cómo se hacía esto de vivir me dieron un puñado de respuestas: educarte, estudiar, ser alguien, casarte, tener hijos... Yo miraba a uno y otro con desconfianza. “¿Y ya está?”


La segunda vez que nací monté una escabechina parecida, pero aprendí más cosas.

2 comentarios:

Zazish dijo...

Iba totalmente metida en cada punto y cada coma del texto, en serio, y de repente llego a ese "¿Y ya está?" y me derribaste del todo. No sé si alegrarme de volver o temer posibles síntomas de mono entre entrada y entrada.

Cloud dijo...

¿Cuantos llevas? ¿estás segura de que es este el primero? el principio es infinito, pero no estoy tan convencido de que también lo sea el fin. Es curioso, las vidas las recuerdo vagamente.. pero no las muertes. Solo amnesia y vida, como los sueños. Quizás en la muerte sean las vidas las que no recuerde. Un momento.. si eso pasara, ¿qué es la vida? ¿qué es la muerte? los dos estados o polos de la consciencia? es la consciencia a lo que llamamos vida faltos de memoria comúnmente?? es esa consciencia de la que hablas, neeze?
-Vida es: educarte, estudiar, ser alguien, casarse, tener hijos...
-Muerte es...

Antes de todo eso no vivías, no estabas en esa casa a la que debías adaptarte, eras libre, consciencia. Pero eso no se considera, "has de ser un eslabón -con función- de la cadena, de lo contrario eres nadie y serás juzgado" me ha gustado, mi humor preferido es el absurdo, su extremo, al fin y al cabo.