Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

martes, 21 de febrero de 2012

Despedida

Cilantro es mi nombre de agua en las alboradas

un tambor pequeño un golpe fuerte

corazón de escamas doradas

y un eco. Siempre.

[...]

1 comentario:

Daeron dijo...

Fuerte y sonoro...