
Siento en mi mejilla el aliento húmedo de una lengua caliente y áspera. Cuando abro los ojos me encuentro con los de un gato negro que me mira a través de delgadas pupilas y ámbar. Me levanto sobresaltado, y el gato, ágil y ligero, salta de mi pecho al suelo en terrible silencio. Sin perder de vista al animal, me sacudo la tierra que se me ha quedado adherida a la ropa. Mis dedos topan con algo pegajoso y tibio, una mancha oscura con reflejos escarlatas.
—Sangre… —susurro.
El gato me mira con las pupilas más contraídas que antes, parece que esté sonriendo. Con enferma lentitud se relame los bigotes y me enseña, burlón, sus dientes bañados en sangre. Después desvía su mirada y divertido, la dirige hacia algo que hay detrás de mí. Me doy la vuelta y me encuentro con una veintena de gatos negros que rodean algo. Empiezo a sentir el miedo renacer dentro de mí mientras me acerco con cautela. Los gatos se alejan a mi paso y me miran con la misma sonrisa callada del primero, relamiéndose todos, en idéntico gesto, la sangre del hocico.
Entonces lo veo, un feto pequeño y rosado que, envuelto todavía en su placenta de líquido amniótico y sangre, late débilmente contra el asfalto. Está lo suficientemente desarrollado como para distinguir sus rasgos, es una niña de mirada brillante y piel clara. Pero está muerta y llora desconsoladamente mientras los gatos, hambrientos, le maúllan a la media luna que decora el cielo.




5 comentarios:
Me encanta la nueva estetica de tu blog... y lo que has escrito desgarra... de eso se trata... no?
Cómo te admiro, clone. Cada vez que entro lo pienso! Escribes tan fabulosamente... no lo dejes nunca.
A ver si hablamos algún día! un besazo :3
El "terrible silencio" de la sala se rompió con la música de tu blog, y la lectura ha resultado impactante. Casi reveladora. Gatos, gatos.
(sin palabras, así, sin más)
Precioso ^^
Sobrecogedor...
Y con una imagen perfectamente adaptada :)
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