Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus. H. M
viernes 6 de mayo de 2011
Tres.
—Siempre te querré. —¿Pase lo que pase? —Pase lo que pase. Ella clavó en mí sus ojos de mar montaraz. —Suena a despedida. —No, tan solo es el comienzo.
7 comentarios:
Un comienzo un tanto inquietante.
Buena atmósfera, por cierto.
Leí tu entrada anterior.
Has estado mucho sin hacer acto de presencia, andaba con ganas de leerte :)
Suena como el mejor de los comienzos.
=)
Toda una explosión de sugerencias...
Un abrazo.
Estoy de acuerdo. "Pase lo que pase" suena mucho a despedida.
¿Sabes? A veces los comienzos dan más miedo que las separaciones, pero también el doble de adrenalina.
Puede que sea un comienzo, pero todos los comienzos también tienen sus finales.
un beso :)
Acabo de aterrizar por tu blog y me encanta ;) Me pasaré más por aquí!
Te invito a que te pases por el mío
www.arboldeluz.com
Nos leemos :)
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