Tal es, en resumen, esta vida bohemia.

Vida de paciencia y valor, en la que sólo puede lucharse revestido con una resistente coraza de indiferencia a prueba de necios y envidiosos, en la que no se debe, si no se quiere tropezar en el camino, abandonar ni un solo instante el amor propio, que sirve de bastón de apoyo; vida encantadora y terrible, que tiene sus victorias y sus mártires, y en la que no debe penetrarse más que cuando se está dispuesto a padecer la implacable ley del vae victus.
H. M

viernes, 8 de abril de 2016

Onomatopeya



Le follaría la boca a tu lado más subversivo
con un par de fonemas sería suficiente,
o con una onomatopeya
¡Ay, zorra!
Una droga tuya bastaría para sanarme,
¿bastaría?
Si con las manos te hago un hueco en las mandíbulas
grande como el universo
y te doblo los dientes hacia dentro
(siempre tiene que ser hacia dentro)
para que surta efecto
el último beso, también hacia dentro,
¡Ven, oh, dolorosa!
tengo tanta fuerza, amor, y rabia que darte...
                        ¡Crack!
¡Cuánta droga!
Los huesos ceden.
             ¡Mierda!
              … otra onomatopeya.
¿Bastará?

5 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Plas, Plas, Plas!!!!!

Muak.

Siénteme dijo...

Dentro.
Hasta la r a í z ..

natalia luque dijo...

Me mató este poema, es intenso con fuerza y arrasa cualquier pretexto. Me dejas sin palabras cielo, in cre í ble! Gracias por compartirlo

Guillermo Sotgar dijo...

Intenso!
me encantó y me encantó leerte.
Saludos y vuelvo pronto

mailconraul dijo...

¡Estoy preparando mi boca para todo lo que vendrá!